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Peligros en verano para las mascotas

El verano dará comienzo en unos días y seguro que algunas de las actividades que queréis hacer incluyen a vuestras mascotas, pero hay que tener cuidado porque, aunque no lo creamos, durante los meses estivales pueden darse peligros que hay que tener presentes para evitar graves problemas. Hoy, desde Clínica Veterinaria Ciudad de los Ángeles, os hablamos de los más frecuentes. 

Garrapatas

Este parásito es muy peligroso, razón por la que debemos revisar como mínimo una vez al día a nuestra mascota para ver si tiene garrapatas. Los animales acostumbran a estar mucho tiempo al aire libre en verano y podrían coger estos insectos que, como sabéis, transmiten enfermedades. También hay que destacar que los síntomas no son fáciles de detectar, pero si tienen, veremos a nuestros perros cansados ​​o febriles.

Deshidratación y golpe de calor

Otro de los peligros que debemos evitar. Para prevenirlas debemos tener siempre a mano agua fresca y limpia para ellos. Por ello, es recomendable que llevemos tazones de agua portátiles en los paseos o si hacemos largos viajes en coche. Por otra parte, es importante señalar que los perros de hocico corto, las mascotas con pelaje o piel oscura, con sobrepeso o pelaje grueso, son más propensas al estrés por calor.

Piscinas y agua

El cloro, así como la sal y las bacterias en las piscinas y lagos pueden ser dañinos para ellos, por lo que hay que tener mucho cuidado con ellos y, si están en contacto con ese tipo de sustancias, habrá que bañarles luego bien para que no les ocurra nada.

Coches

Dejar a nuestra mascota en el coche no es recomendable, y menos aún en verano. La temperatura puede estar por encima de los 65 grados, lo que podría ocasionarles daños graves.

Temperaturas altas

Las altas temperaturas pueden provocarles vómitos, diarrea, encías o lengua azul, babeo y aumento en la frecuencia cardíaca.

La deshidratación también se deja ver a causa de ellas, dejando signos tan visibles como letargo excesivo, micción disminuida, encías secas, negativa a comer, ojos hundidos y disminución de la elasticidad de la piel.

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