
Si has notado que a tu compañero le cuesta levantarse por las mañanas o que ya no corre con las mismas ganas en el Retiro, es normal que te preocupes. La displasia de cadera en perros es una de las consultas más frecuentes en nuestra clínica veterinaria de Madrid, y aunque el nombre suena imponente, hoy en día existen muchísimas opciones para que tu perro siga siendo feliz.
¿Qué es la displasia de cadera exactamente?
Imagina que la cadera es como una pieza de un puzle: la cabeza del fémur debe encajar perfectamente en el hueco de la pelvis (acetábulo). Cuando hay displasia, ese «encaje» no es perfecto; hay holgura.
Con el movimiento, esa fricción constante provoca inflamación y, a largo plazo, el desgaste del cartílago (artrosis). No es algo que aparezca de un día para otro, sino un proceso degenerativo que suele tener un fuerte componente genético.
Síntomas: ¿Cómo saber si mi perro tiene problemas?

Los síntomas pueden variar mucho según la edad del perro. En cachorros es más difícil de ver, mientras que en adultos es más evidente. Presta atención a estas señales:
- Cojera intermitente o constante.
- «Salto de conejo»: cuando corren, mueven ambas patas traseras a la vez.
- Dificultad para subir escaleras o al coche.
- Pérdida de masa muscular en los muslos.
- Rigidez al despertarse.
El dolor no siempre se manifiesta con llantos. Un perro puede tener mucha molestia y simplemente mostrarse más apático o menos juguetón.
Diagnóstico y Tratamiento
Para diagnosticar la displasia de cadera en perros, el paso fundamental es una radiografía bajo sedación (para que los músculos estén relajados y podamos ver bien la articulación) y una exploración física completa.
En cuanto al tratamiento para la displasia de cadera en perros, no hay una receta única; depende del grado de la lesión y la edad:
Opciones Médicas y Quirúrgicas
| Tipo de Tratamiento | ¿En qué consiste? | Ideal para… |
| Conservador | Control de peso, antiinflamatorios y condroprotectores. | Casos leves o perros mayores. |
| Fisioterapia | Hidroterapia y ejercicios de bajo impacto. | Mantener la musculatura activa. |
| Quirúrgico | Prótesis de cadera o diversas osteotomías. | Casos graves en perros jóvenes o activos. |
La displasia de cadera según la raza
Aunque cualquier perro puede padecerla, la genética juega un papel clave. Aquí en Madrid vemos casos muy específicos según la raza:
- Displasia de cadera en Pastor Alemán: Es quizás la raza más asociada históricamente a esta patología. La selección genética actual busca reducir su incidencia, pero sigue siendo vital hacer chequeos preventivos.
- Displasia de cadera en perros Labradores y Golden Retriever: Los síntomas de la displasia de cadera en el Labrador suelen aparecer por su rápido crecimiento y su tendencia al sobrepeso. En el Golden Retriever, es fundamental controlar el ejercicio de alto impacto durante su etapa de cachorro.
- Tratamiento preventivo: El tratamiento para la displasia de cadera en perros labradores suele enfocarse mucho en la nutrición específica para proteger sus articulaciones desde etapas tempranas.
¿Cómo mejorar la calidad de vida de mi perro?
Tener este diagnóstico no es el fin del mundo. Aquí tienes 3 pilares básicos:
- Control del peso: Cada gramo de más es presión extra para sus caderas. Es el «medicamento» más barato y efectivo.
- Suelos no resbaladizos: Si tienes tarima o baldosa en casa, pon alfombras. Los resbalones son fatales para sus articulaciones.
- Camas ortopédicas: Un buen descanso en una superficie que no toque el suelo firme reduce la rigidez matutina.
Diagnóstico y Niveles de Gravedad

Para diagnosticar la displasia de cadera en perros, el paso fundamental es una radiografía oficial. No basta con ver cómo camina; necesitamos ver «por dentro» cómo encaja esa articulación. Según los resultados, clasificamos la displasia en cuatro grados principales:
Los 4 Grados de la Displasia de Cadera en perros
- Grado I (Leve): La articulación tiene un encaje ligeramente holgado. El perro apenas muestra síntomas, quizá un poco de cansancio tras una caminata larga por la Casa de Campo, pero nada alarmante.
- Grado II (Moderada): Ya hay un aplanamiento evidente del hueco de la pelvis. Aquí es donde empezamos a ver el «paso de conejo» y algo de rigidez al levantarse del sofá.
- Grado III (Grave): El encaje es muy pobre y ya existe artrosis (desgaste del hueso). El perro cojea claramente y evita saltar o subir escaleras.
- Grado IV (Muy Grave/Luxación): La cabeza del fémur está prácticamente fuera de su sitio. El dolor es constante y la movilidad está muy reducida.
Para diagnosticar la displasia de cadera en perros, el paso fundamental es una radiografía bajo sedación (para que los músculos estén relajados y podamos ver bien la articulación) y una exploración física completa.
Tratamiento y Consejos del Día a Día

Como viste en la tabla anterior, el tratamiento depende del grado, pero hay tres pilares básicos que cambian por completo la vida de tu perro (y la tuya). Vamos a bajarlos a la tierra con ejemplos cotidianos:
1. Control estricto del peso (El «Efecto Mochila»)
Imagina que tú tienes mal las rodillas y te obligan a llevar una mochila con 5 kilos de piedras todo el día. Eso es lo que siente un perro con sobrepeso y displasia.
- En el día a día: Si te cuesta notar sus costillas al acariciarle el costado, le sobra peso. Cambia los premios calóricos (galletas industriales) por trocitos de manzana o zanahoria. ¡Tu perro te lo agradecerá en cada paso!
2. Ejercicio de bajo impacto (Calidad sobre Cantidad)
No se trata de que el perro deje de moverse, sino de que se mueva bien.
- En el día a día: Evita lanzarle la pelota o el «frisbee». Esos frenazos en seco y giros bruscos son fatales para una cadera con displasia. Es mucho mejor dar tres paseos de 20 minutos por terreno liso que una hora de caminata por el monte con cuestas pronunciadas.
3. Adaptaciones en casa (Tu perro «Senior-friendly»)
A veces el mayor enemigo de un perro con displasia es el suelo de tu casa.
- En el día a día: Si vives en un piso con tarima o baldosas, tu perro vive en una pista de patinaje. Poner alfombras antideslizantes en las zonas donde él suele estar le dará la seguridad que necesita para levantarse sin resbalar (lo cual le genera mucho dolor). También, evita que salte del maletero del coche; usa una rampa plegable, ¡tus riñones y sus caderas lo agradecerán!
4. Condroprotectores y Antiinflamatorios
Son los aliados para frenar el desgaste.
- En el día a día: Es como darle «aceite» a una bisagra que chirría. Los suplementos con glucosamina y condroitina ayudan a que el cartílago aguante más tiempo antes de desgastarse del todo.
¿Cómo saber si es Urgente?
Para que sepas cuándo llamar al veterinario sin perder un segundo, usa esta guía rápida basada en el comportamiento de tu compañero:

Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Cómo empieza la displasia de cadera en perros?
Suele empezar con una laxitud (flojera) en la articulación durante el crecimiento. A medida que el perro crece, esa falta de estabilidad causa microlesiones que derivan en inflamación.
¿Cuánto tiempo puede vivir un perro con displasia de cadera?
Un perro con displasia puede tener una esperanza de vida totalmente normal. La clave no es cuánto vive, sino cómo vive; con un buen tratamiento y control del dolor, su longevidad no tiene por qué verse afectada.
¿Qué siente un perro con displasia de cadera?
Siente algo similar a una artritis humana: una sensación de «encasquillamiento», dolor sordo tras el ejercicio y sensibilidad al frío o la humedad.
¿Es curable la displasia de cadera?
Como tal, la malformación ósea no se «cura» con pastillas, pero se puede corregir mediante cirugía. En tratamientos no quirúrgicos, el objetivo es eliminar el dolor y frenar el avance de la artrosis.
¿Crees que tu perro podría estar caminando de forma diferente? No esperes a que el dolor sea evidente. En nuestra clínica de Madrid realizamos estudios radiográficos preventivos para detectar cualquier anomalía a tiempo. ¡Escríbenos y pide cita para una revisión articular!
Un plan de acción para su bienestar
En definitiva, recibir un diagnóstico de displasia de cadera en perros (ya sea un Grado I inicial o un Grado IV más complejo) no es una sentencia, sino el punto de partida para mejorar su calidad de vida. Entender que un Pastor Alemán o un Golden Retriever tienen una predisposición genética nos permite actuar antes de que aparezca la cojera evidente.
La clave del éxito reside en combinar el rigor clínico con los cambios en el hogar: desde el tratamiento para la displasia de cadera en perros basado en condroprotectores y fisioterapia, hasta gestos tan sencillos como poner una alfombra en ese pasillo de tarima donde siempre resbala o cambiar la pelota por un paseo olfativo más tranquilo. Controlar ese «efecto mochila» manteniendo a tu perro en su peso ideal es, sin duda, la mejor medicina que puedes darle cada día.
Como especialistas en salud animal en Madrid, nuestro objetivo es que la displasia no detenga vuestras ganas de disfrutar juntos. Con un diagnóstico preciso de los grados de afectación y un plan de cuidados adaptado, tu perro puede seguir siendo ese compañero vital y alegre de siempre.




